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miércoles, 24 de febrero de 2010

Cogito, ergo sum

Cogito, ergo sum
(en latín)
Pienso, luego soy (en español)
I think, therefore I am (en inglés)
Je pense, donc je suis (en francés)

Esta es una cita del filósofo René Descartes, conocido como el padre de la filosofía moderna. La frase se encuentra en su libro El discurso del método (1637). Posiblemente es una de las citas filosóficas más conocidas; con ella, Descartes pretendía demostrar su existencia como ser pensante, ya que, el mero hecho de pensar, prueba que existe, mientras que es posible dudar de la existencia de todo lo demás que le rodea ("duda metódica"). La frase se limita al mero hecho de pensar (lo que sea) y no establece o define quién o qué es ese ente que piensa. Bertrand Russell (filósofo británico) considera que lo que Descartes quería decir es simplemente que los pensamientos existen, pero sus detractores opinan que no es posible que exista un pensamiento sin que algún ente lo tenga.

Esta frase de Descartes, considerada como el conocimiento más básico, ha sido tema de muchos libros, debates y teorías de su definición.

Para más información, puede leer en:
http://www.phrases.org.uk/meanings/cogito-ergo-sum.html
http://plato.stanford.edu/entries/descartes-epistemology/#4
http://www.britannica.com/EBchecked/topic/124443/cogito-ergo-sum

jueves, 14 de enero de 2010

Preguntas para redactar mejor

En el artículo “Five Questions that Improve Student Writing”, de Christopher Baker, Ph.D., encontramos cinco preguntas guías que ayudarán a los estudiantes a mejorar sus destrezas de escritura. Contestarlas apropiadamente, ayudará al estudiante a utilizar el pensamiento crítico, incluir contenido apropiado y redactar oraciones claras y bien estructuradas.

Estas cinco preguntas están redactadas desde el punto de vista de un lector.

1. ¿Cuál es tu punto?
Dime simple y claramente de qué quieres convencerme. No hagas que yo adivine. Si no te expresas claramente, puede que piense que no sabes exactamente lo que quieres decir o de lo que estás escribiendo.

2. ¿Quién eres?
Enséñame qué te da la autoridad para escribir sobre el tema. Espero que establezcas tu credibilidad y autoridad para influenciar sobre mi pensamiento y no esperes que esté de acuerdo contigo si no siento respeto por tu conocimiento. ¿Es este tema importante para tí? Las ideas, ¿son solo tuyas o has leído ideas de otros? Si haces referencia a otras fuentes, más vale que las hayas leído, porque quizás yo las lea también. Si presentas las ideas de otros coméntalas desde tu punto de vista.

3. Pero, ¿y qué hay de esto?
Me convencerás mejor si anticipas algunas de mis objeciones y las aclaras. No me puedes decir lo que debo pensar; dime por qué los argumentos en contra de tus ideas son flojos. Ante tus ideas actúa defensiva y ofensivamente. Demuéstrame que has pensado bien tus ideas y que las puedes considerar desde puntos de vista diferentes a los tuyos.

4. ¿Por qué debe importarme?
Luego de leer tu ensayo no debo quedarme pensando, “¿y qué?“ Demuéstrame por qué tus ideas son importantes para tratar otras de mayor importantcia, que eviten que lo que escribiste sea meramente trivial, especializado o aislado. ¿Qué problemas se resuelven o crean con tu escrito? ¿Has podido revelar un nivel más profundo de pensamiento que la mayoría de las personas no hayan considerado? No me interesa el pensamiento estereotipado con conclusiones a las que pudo llegar cualquiera.

5. ¿Estás haciéndome perder el tiempo?
Establece tus ideas eficientemente, pero con suficiente evidencia para ser convincente. Escribe de manera que mantengas mi antención. No uses distractores ni trates de impresionarme con tu escritura. No me ahogues con demasiadas ideas de otros que yo mismo podría buscar si necesitarte. Escribir de manera simple y directa tiene una elegancia que persuade.







Si desea el artículo en inglés, puede escribir a biblioteca.cerezo@gmail.com.